Haber trabajado con Carlos Ycaza, cuando fue editor de revistas en diario El Universo (cargo que cumplió por 20 años), hizo que muchos conociéramos su gravitación hacia la historia de Stefan Zweig (1881-1942), un popular escritor austríaco judío trastornado por la destrucción de la cultura europea en ambas Guerras Mundiales, lo que en última instancia lo llevó a suicidarse junto con su esposa en una villa de Petrópolis (Brasil), su última residencia tras una vida marcada por los traumas del exilio.
Stefan Zweig: El escritor que soñó con un mundo sin fronteras
Ycaza le dedicó una portada de La Revista al olvidado autor europeo con una voluminosa pero tal vez ignorada producción, y que soñaba con un “mundo sin fronteras”. Más de una vez le pareció justo que en ese espacio sea mencionado en referencias literarias; incluso fue la figura central de una reseña que el editor escribió sobre El Gran Hotel Budapest (2014), cuyo director Wes Anderson en efecto toma los textos de Zweig y su apariencia como inspiración para la ambientación de su ficción.
Encuentro con libros: la oportunidad de seguir leyendo a Zweig
En su homenaje más reciente, Carlos Ycaza estrena este fin de semana Una hora en la vida de Stefan Zweig en el Estudio Paulsen, centro de artes escénicas bajo el manejo de la Fundación Albert Paulsen, que preside el comunicador y entusiasta del teatro. Ycaza también dirige la puesta en escena, una adaptación de la obra del español Antonio Tabares producida en el 2008. Actúan Alejandro Fajardo (como Stefan Zweig), Michelle Zamudio (Lotte) y Benjamín Cortés.
“Conocí a Stefan Zweig por el cine, en una versión cinematográfica de Carta de una desconocida (1948) cuando era muy joven. Era una una versión muy romántica de una novela de Stefan, con una profundidad psicológica en los personajes que se perdía un poco en el Hollywood de esa época”, recuerda el comunicador antes del debut de la pieza teatral este sábado 12 de noviembre.
“Después, cuando mi suegra la señora Maruja Solá de Estrada, que ya falleció y era educadora con una biblioteca maravillosa, comenzó a regalar libros, uno de los libros que me regaló fue El mundo del ayer de Stefan Zweig, la autobiografía de él escrita uno o dos años antes de su suicidio”.
Lo que más impresionó a Ycaza del también poeta fue el enigma de un personaje sin patria atribulado no solo por la pérdida de su nación, sino por la debacle cultural del continente que lo vio nacer, tras los procesos nacionalistas de los conflictos bélicos a mediados del siglo XX, en especial el nazismo de Hitler.