Fue escrita por el dramaturgo mexicano Humberto Robles y es producida por Estudio Paulsen con un elenco exclusivo de artistas pertenecientes a esa casa actoral.
En esta puesta en escena habrá sexo, mucho sexo, y risas, muchas también. Así lo prometen sus actores y el director de esta obra. Pero el gran invitado en las tablas es la interrogante que muchos en algún momento han acariciado en la mente sin atreverse a verbalizarla o tal vez siquiera darle una segunda vuelta en la conciencia: ¿Qué pasaría si abrimos nuestra relación sentimental y sexual a un tercero?
Esto es solo una muestra de lo que plantea El ornitorrinco, pieza teatral escrita por el dramaturgo mexicano Humberto Robles y producida por Estudio Paulsen, con un elenco estelar de artistas pertenecientes a esa casa actoral: Raúl Sánchez McMillan, docente de la técnica Meisner; y los graduados Lissette Rezabala, Alfredo Salomón y Adrián Cárdenas (en la dirección).
Esta trama se estrenó por primera vez en el país de su autor hace 20 años, en una época cuando aún se consideraba muy controversial ‘desnudar’ los temas de infidelidad y el cuestionamiento personal a la orientación sexual en los escenarios, añade el director.
Incluso para la línea de Robles, cuya trayectoria se destaca más bien por el teatro social, de denuncia, que de hecho le otorgó el premio San Ginés de oro en el 2019 por ser el dramaturgo mexicano con mayor representatividad a nivel internacional en este rubro.
Pero los temas de El ornitorrinco se resisten a perder vigencia, manifestando así que las relaciones humanas siguen siendo tan indescifrables como el origen del ornitorrinco, una especie animal que desconcertó a los científicos del siglo XIX cuando fue descubierto. El título de la obra proyecta este paralelismo.
Fue Sánchez quien propuso el montaje de esta pieza, luego de disfrutarla en Lima, de donde proviene. “Lo que más recuerdo es la experiencia que tuve después de verla, lo que me hizo sentir como espectador, invita a cuestionarse sobre las percepciones que tenemos del sexo”, agrega el profesor. “Es una obra argumental, los personajes trabajan desde un mundo ideológico y argumentan por qué hacen lo que hacen, por eso el público se va a llevar estas preguntas”.
Él encarna a David, quien ha decidido llevar una vida sin ataduras en lo amoroso y sexual. “Siento que ha optado por este tipo de vida por una gran vulnerabilidad… vive una dualidad entre querer a las personas, pero los repele porque en soledad siente que no lo lastimarán”, explica Sánchez, quien se ha formado con los maestros peruanos Leonardo Torres Vilar y David Carillo.
La pareja central son Ana y Paco en la piel de Lissette Rezabala y Alfredo Salomón.
“A Ana le cuesta poner en tela de duda todo lo que ha aprendido en su vida, es muy metódica en sus creencias. Está convencida de que el matrimonio y la monogamia son los más importantes. Pero luego se anima a probar situaciones que nunca había experimentado, como dar rienda suelta a la atracción que siente hacia el mejor amigo de su novio”, explica Rezabala. El conflicto de Ana, dice la actriz, es más pesado que el resto, porque a la mujer se le reprocha más la infidelidad que al hombre en nuestra cultura.
A decir de Salomón, estos personajes nos enseñan que a los 30 años uno no ha terminado de descubrir quién es, aunque a esta edad muchos ya crean saberlo con certeza. “Yo creo que mucha gente se ha preguntado si la monogamia es lo suyo, y si no, qué tanto saldríamos lastimados si abrimos nuestras relaciones y si podemos seguir amando a alguien después de estar con otro”, aporta el actor.
En cuanto a Paco, dice, “él descubre que su sexualidad va por otro lado, y que sus relaciones, también. Paco se siente muy liberal y por eso es él quien hace la propuesta de que ambos puedan ver a otras personas fuera de su noviazgo”.
Las funciones de El ornitorrinco se desarrollarán en el Estudio Paulsen, del 11 al 20 de noviembre, de jueves a sábado. Reservas: 096-018-9636.