Talentos emergentes nacieron del mismo semillero

El agradable ambiente, mezcla de vintage con lo bohemio y moderno, creó el marco ideal para una de las conversaciones más enriquecedoras cuando se ama el arte.

En uno de los muebles del bar-cafetería del microteatro, en el Malecón del Salado, estaba sentada María José Avilés, actriz protagonista de la adaptación de la popular comedia La Casa de las Flores, caracterizada como Paulina de la Mora, lista para entrar en escena. Cedió unos minutos para entablar el diálogo que fue compartido con otros dos artistas: Alfredo Salomón, protagonista de la adaptación de Breaking Bad; y Henry Paladines, personaje principal de la adaptación de la serie española La Casa de Papel.

Los tres ganaron sus protagónicos luego de un exigente proceso de casting cuando se abrió la preproducción de los proyectos basados en las series de Netflix, y además, se formaron profesionalmente en un mismo lugar, el Estudio Paulsen.

Actuar: pasión, vida y ser

El Estudio Paulsen fue nombrado en honor a Albert Paulsen, el único actor ecuatoriano quien ganó un premio Emmy. Nació como una alternativa de educación artística formal para quienes actuar es más que un simple pasatiempo.

El centro de formación está ubicado en el barrio Las Peñas, en la calle Numa Pompilio Llona, el mismo sitio donde Antonio Neumane compuso el Himno Nacional en 1866.

Marlon Pantaleón, su director ejecutivo y quien introdujo la enseñanza de la técnica Meisner hace una década, explica que quien empieza a formarse en el Estudio Paulsen descubre cómo reconocer los impulsos y responder a ellos; desarrolla su intuición frente a la idea de cómo debería ser, así experimenta la honestidad mental y corporal convirtiendo a cada actor en único.

Precisamente esa honestidad es la que llamó la atención de María José Avilés, quien tiene una maestría y su propio negocio, sin embargo, siempre quiso actuar. Luego de varios años y talleres, encontró una técnica interesante bajo un esquema de enseñanza formal. “Un ejercicio de catarsis durante un trabajo sicológico de 9 meses donde encontré un punto de inflexión en mi vida”, así definió la actriz su paso por el Estudio Paulsen.

Por su parte, el manabita Alfredo Salomón dejó todo para vivir de su pasión, actuar. Sin dinero, hizo un préstamo para la matrícula aunque no tenía idea de cómo iba a pagar las mensualidades, sin embargo, inició sus clases. Con trabajos temporales logró egresar sobresaliendo por su talento. “Saber trabajar con las emociones y canalizarlas de la forma correcta para lograr la conexión entre el público y tu personaje, eso es lo que mueve cada fibra de mi ser”, dijo Salomón, lleno de entusiasmo cual si fuera un niño.

En cambio, Henry Paladines, un comunicador social que abandonó una prometedora carrera en televisión, dijo que esa pasión artística tiene que complementarse. “Si quieres ser actor debes tener disciplina, así cuando comienzas a estudiar te da la libertad de poder explotar (creativamente)”, sentenció.

Los tres forman parte de la primera y segunda promoción de egresados.

Mientras los minutos avanzaban, en medio de risas y anécdotas, hubo un momento de seriedad. Los tres actores coincidieron en que gracias a la técnica (Meisner) aprendida no se dedican a interpretar a los personajes, aseguran que se convierten en ellos.

El placer de vivir bajo la piel de un personaje

Marlon Pantaleón dice que es satisfacción completa lo que sienten los instructores y directivos del Estudio Paulsen al ser testigos del crecimiento profesional de sus egresados luego de compartir sus conocimientos y ayudarlos a llenar sus expectativas.

En su trayectoria, a los tres actores les ha tocado meterse bajo la piel de personajes muy complejos en varios idiomas, experiencias que logran ampliar su visión sobre el ser humano y del mundo. Se sienten poderosos y vulnerables al mismo tiempo e incluso han logrado introducirse en la mente de 5 personas en una sola puesta en escena.

Gracias a su formación, ahora comparten escena con grandes de la actuación creando una dinámica entre la experiencia y la juventud.

En La Casa de las Flores, Maribel Solines acompaña a María José Avilés interpretando a su madre Virginia de la Mora. Andrés Garzón es Walter White/Heisenberg y comparte una intensa escena con Alfredo Salomón quien personifica a Jesse, en Breaking Bad. Mientras, Henry Paladines se mete en la piel de El Profesor de la mano de Paola Plaza como su amor imposible, la detective Raquel.

Y ellos no son los únicos que están activos en el panorama artístico actual. Adrián Cárdenas es el director de la adaptación de Breaking Bad y Andrés Olmedo forma parte del elenco de Alicia en el país de las Maravillas, bajo la dirección de Jaime Tamariz; ambos también son egresados del Estudio Paulsen.

La calidad interpretativa de estos artistas se evidenció tras la acogida de sus respectivas obras. Incluso La Casa de las Flores alcanzó a convocar alrededor de mil espectadores durante su temporada; cifras parecidas se manejaron con las otras propuestas.

Gracias a esta evolución, el Estudio Paulsen ha ganado tal prestigio que fue el único centro de actuación en ser visitado, en noviembre pasado, por la estrella británica Ewan McGregor, protagonista de Star Wars, Doctor Sueño, Trainspotting y un sinnúmero de reconocidas películas.

McGregor recorría diferentes países de Latinoamérica grabando un documental. El actor quedó con una grata imagen del estudio gracias a su estructura y propuesta artística, a tal punto que su paso por el centro de formación será expuesto en su trabajo audiovisual.

Mientras tanto, la institución actoral espera aumentar dicho prestigio ampliando su programa de 8 meses de formación al doble. Ya se incorporaron clases de canto, dramaturgia y expresión corporal. Adicionalmente, se realizarán obras de destacados dramaturgos haciendo hincapié en mantener viva y en relevancia la memoria artística local.

El tercer llamado para ver La Casa de Papel se escuchó, terminó el diálogo y los tres actores tienen que trabajar, además, cuentan con muchos proyectos por delante. Antes de despedirse dejaron un claro mensaje: “Si quieres aprender verdadera actuación, siempre debes estudiar”.

Las luces se apagaron, empezó la obra.

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