En medio del confinamiento, audios, mensajes de Whatsapp, videollamadas por Zoom e Instagram Live se volvieron en los canales para aquellas historias que antes se contaban sobre las tablas. Las Albas, Amor en cuarentena, Puras cosas maravillosas, Tonto amor fueron una de esas propuestas que salieron de lo convencional y es que ahora el teatro tocaba la puerta de los hogares y se instalaba como una fiel compañía.
Es así, como de pronto el teatro empezó a tener dos versiones de su definición: teatro presencial y teatro digital, nomenclaturas que aún generan debates entre varios exponentes de las artes escénicas. Juana Guarderas prefiere llamarlo teatro en línea. La ahora también ‘actriz de teléfono’, como ella misma lo dice, ha presentado vía Zoom varias obras como La Venadita, Abrilia, no quiero morir virgen, entre otras, llegando a un aforo virtual de hasta 350 usuarios conectados.
«Obviamente no es lo mismo que el teatro en vivo y eso lo sabemos todo, lo sabe el público, lo sabemos nosotros. El teatro en vivo no va a desaparecer, estamos haciendo un paréntesis o de alguna manera una instancia temporal para poder sostener esta relación con el público», agrega la actriz, quien además destaca que el streaming teatral, le ha permitido acercar las artes escénicas a personas que se les dificulta transportarse a los teatros, por diferentes factores físicos o de salud.
Para José Manners, director de escuelas y artístico del Teatro Centro de Arte, “la función debe continuar”, considera que lo digital es una opción de supervivencia “muy válida por cierto, pero que no permite que se establezca ese intercambio de energía actor-espectador. No se llega a dar esa comunión tan necesaria que alimenta los sentidos, esa experiencia sin igual”, señala, quien desde el Centro de Arte impulsa las presentaciones de teatro presencial (con el 30% de aforo) y digital.
«Esa magia del teatro no se puede retransmitir por una pantalla. La palabra teatro conlleva esa comunión entre los actores y el público, pero en este reinventarse pues debemos buscar un lenguaje», indica por su lado Ramón Barranco, director artístico del Teatro Sánchez Aguilar.
Él recuerda que en su niñez era muy habitual que se retransmita teatro por la televisión española.
Resistencia total
Ricardo Velasteguí, actor y director de Pop Up, se resiste totalmente a que el teatro se traslae a lo digital. “Creo yo que el teatro es concebido como es y así debe de ser, presencial, en físico, porque es otra manera de disfrutar, es otra experiencia. Vivir con los actores, sentir eso de los actores, la atmósfera que se crea en el teatro, el diálogo, en fin, muchas cosas”
“Quiero pensar que pronto va a pasar todo y podamos volver a los teatros porque no va a ser lo mismo jamás el teatro grabado”, agrega.
En esto coincide, Marlon Pantaleón, Director ejecutivo del Estudio Paulsen. “En lo personal yo soy del sentir que el teatro es presencial 100%. Es la vivencia en el lugar, en el espacio, en el momento a momento”, sostiene.
Considera que debe tener cuidado al momento de definir los términos. “Para mi hablar de teatro en plataformas o redes sociales no cabe, sería muy cuidadoso de no llamarlo teatro y sí decirles producciones audiovisuales en diferentes formatos muy reducidos lógicamente”, agrega el también actor, quien indica que por esa razón el Estudio ha esperado un tiempo prudente para volver al escenario.
“Creo que todos estamos tratando de ponerle un nombre a este nuevo formato que se ha creado pero no sé si llamarlo teatro digital porque no termina siendo teatro, y bueno lo digital lo da esta cuestión de hacerlo audiovisual”, menciona por su parte el dramaturgo José Rengifo.
“Esto es un híbrido y no sabemos bien qué es, pero no creo que lo desplaza (al teatro presencial), da una nueva opción”, agrega Rengifo, quien ha adaptado varias de sus obras para presentarlas por Zoom y plataformas de streaming como Malditos 30, Kokoro, Te odio gorda, Michy en cuarentena, entre otras.
El reto audiovisual
Tati Interllige, del Teatro del Ángel, lo ve como una forma más de estar presentes y del que el movimiento actoral está vivo. Sin embargo, juzga las producciones que carecen de una calidad audiovisual, alejándose de la esencia del teatro. «llaman teatro digital pero en realidad es un video y tiene las características de un video».
“Es como que no existe ese mismo desafío, ese mismo riesgo de saber que lo estás haciendo en tiempo real, que es ese riesgo que te da también el teatro. Entonces creo que sí hay una diferencia cuando lo haces ya editado que vendría a ser un audiovisual completamente, pero hacerlo mediante la pantalla en tiempo real te da esa sensación como de estar presente…”, señala por su lado Rengifo.
Explica que una de las maneras que ha encontrado para mantener la esencia que da una sala de teatro, es trabajar con planos abiertos.”Lo que yo quería conseguir era esa sensación que tiene el público cuando está en el teatro que tiene la opción de ver lo que quiere ver, está en ese mismo lugar y decides si quieres ver al actor, a la actriz, la silla, la mesa”, dice y añade que se trata de un formato que aún los artistas están intentando descifrar cómo funciona.
“El reto del actor es lograr llegar al público a través de los lentes de las cámaras. El reto del equipo de producción es lograr que el mensaje -del actor en particular y de la obra en general- llegue claro. No es cuestión únicamente de prender una cámara para grabar un video. Es un trabajo de equipo para crear una nueva obra de arte”. manifiesta Manners.
Barranco cree importante que en cada producción se cuide la calidad, la iluminación, y el ritmo teatral. «En la televisión la cámara sigue al actor, en el teatro que se graba el actor no siempre sigue a la cámara. La cámara viene a ser los ojos del público”, menciona el director del teatro que ha presentado por streaming obras pregrabadas, como Ellas pueden, Los cuentos de Alicia y sus maravillosas y más. (I)